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Adultos

¡La música importa!

Xylophone (© Ieva Geneviciene - Fotolia.com)

Dra. Hannah Mortimer - Psicóloga y Psicopedagoga de niños

Este artículo está destinado a padres y cuidadores, y centra su atención en los beneficios que se obtienen al compartir actividades creativas con niños pequeños.

La música es sorprendente. Calma a los bebés que lloran. Capta la atención de los niños pequeños. Permite que hasta los niños más pequeños se comuniquen con los adultos mucho antes de que puedan hablar. Estimula a los niños que son demasiado pequeños para mirar y escuchar a que hagan precisamente eso. Y, sobre todo, es divertida.

Compartirá sus primeros momentos musicales cuando le cante o utilice una voz suave y melodiosa para comunicarse con su bebé o para calmarlo. Sosténgalo de manera que pueda estudiar su rostro y disfrutar de las canciones de cuna simples mientras lo abraza y lo mece. Tóquele los dedos de las manos y los pies mientras canta o mueva con dulzura los brazos del bebé al ritmo de la música.

A medida que su bebé se torna más receptivo, haga pausas para que produzca sonidos durante los silencios y luego comience un “diálogo" simple reproduciendo los sonidos del bebé. Le sorprenderá la cantidad de tiempo que puede sostener esta actividad, que es un paso invalorable en el aprendizaje de habilidades comunicativas posteriores.

Se pueden sostener y se les puede cantar a los bebés más grandes y a los niños de hasta dos años y medio mientras usted baila y marcha al ritmo de la música. Preséntele un amplio repertorio de música internacional en sus primeras etapas de vida, ya sea a través de grabaciones o con su propia voz y ritmo.

Busque canciones y rimas de cuna que le enseñen a su hijo sobre el mundo: las partes del cuerpo, los primero números, posiciones simples como “arriba” y “abajo” (las palabras se aprenden en general mejor cuando se las acompaña con movimientos y acciones).

Durante el día, intente tocar música que refleje distintos ritmos y estados de ánimo: música suave para momentos de tranquilidad y música más movida para estimular la acción y el movimiento. Trate de que la música o la televisión no estén encendidas todo el tiempo o su hijo pronto aprenderá a ignorarlas.

Todos aprendemos a cantar mejor mientras más practicamos. A su hijo le encantará todo lo que usted haga, ¡sin importar lo bien o mal que usted crea que canta! Las canciones, los cánticos y las rimas habladas captan la atención del oyente y además son divertidas. Independientemente de lo que haga, hágalo con energía y confianza y logre que sea una experiencia divertida para ambos.

Trate de encontrar oportunidades para reunirse con otros padres o cuidadores y con sus niños para compartir momentos musicales. Esto permite que los niños se acostumbren a compartir la diversión en grupo mucho antes de comenzar el preescolar. La música es atractiva para todas las edades, por lo tanto es una actividad perfecta para que compartan los grupos familiares.

Como se puede disfrutar tanto y capta la atención de los niños, éstos desarrollan todo tipo de habilidades con la música. Por ejemplo, la educación musical es particularmente útil para los niños que necesitan estímulos especiales en su desarrollo, aprendizaje o lenguaje en general. Además ofrece un medio de comunicación incluso si el niño no puede utilizar la lengua.

Para los niños de dos a tres años, intente fabricar instrumentos de percusión simples para que sacudan, golpeen o friccionen. Permítales experimentar con los sonidos y participar en los juegos musicales del sitio de Internet de CBeebies.