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Adultos

¡Cuestiones de dibujo!

Painter (© Jaimie Duplass - Fotolia.com)

Dra. Hannah Mortimer - Psicóloga y Psicopedagoga de niños

Este pequeño artículo está destinado a padres y cuidadores, y se enfoca en los beneficios que otorga compartir actividades creativas con niños pequeños.

A la mayoría de los bebés y niños pequeños naturalmente les gusta hacer dibujos y garabatos. Desde los primeros trazos a la edad de un año a los garabatos seguros a la edad de tres, esto contribuirá a que su niño desarrolle la coordinación necesaria para luego poder realizar movimientos motrices finos y escribir.

Recuerde que, en general, su hijo no dibuja “algo” específico, sino que es todo el proceso de hacer garabatos y disfrutar de los movimientos del lápiz y de las formas lo que disfruta y que le sirve para aprender. Celebre el proceso y no el producto y mantenga la actividad como un juego.

Notará que los primeros trazos y puntos de su hijo, quien en general toma el lápiz con toda la mano en puño, pronto se convierten en garabatos suaves realizados con movimientos hacia adelante y hacia atrás. Los crayones de cera, las tizas gruesas y los lápices de color son ideales para utilizar en esta etapa. Los niños pequeños de uno o dos años aún usan sus bocas como una forma de conocer los objetos, por lo que las herramientas de dibujo no deben ser tóxicas, deben ser lavables y no deben contener tinta.

Los niños aún no han aprendido a distinguir entre dónde pueden dibujar y dónde no. Quizás necesite paciencia y comprensión para celebrar la nueva habilidad de su hijo de hacer garabatos, ¡pero asegúrese de que sólo dibuje donde es correcto hacerlo! Puede conseguirlo dándoles información clara y distrayéndolos con algo más apropiado en su lugar.

Su hijo aún no podrá recordar cómo sostener el lápiz de manera adecuada y, en todo caso, está disfrutando de la experiencia con diferentes manos, posiciones y formas de tomarlo. Aguarde hasta que su hijo haya elegido de manera clara qué mano utilizar (en general a los dos años de edad) y luego pruebe darle lápices triangulares para alentarlo de la mejor manera a tomar el lápiz sin cerrar la mano, con la punta de tres dedos para formar un “trípode”.

En lugar de preguntar “¿qué es eso?” trate de decir “cuéntame qué haces”. Demuestre interés a través de halagos y aliento. Indique con un comentario al pasar lo que hace su hijo e intente no bombardearlo con demasiadas preguntas.

Poco a poco los garabatos comenzarán a convertirse en líneas y luego en formas humanas. El niño en general dibuja una persona o personaje como su primera representación de la “vida real”. La manera en que esto sucede demuestra una secuencia muy típica de desarrollo y sentirá muchas ganas de verlo; guarde ejemplos para observarlo después.

Tenga grandes cantidades de papel para dibujar. Trate de tener siempre a la mano papel y materiales de dibujo. Trate de que sean diferentes colores y texturas.

Compartir momentos para dibujar y hacer arte juntos contribuye a que su hijo desarrolle todo tipo de habilidades evolutivas diferentes. Estas experiencias alientan su lenguaje y le ofrecen la posibilidad de comprender cantidad y espacio y lo ayudan a desarrollar sagaces movimientos de los dedos. Disfrutan ser creativos y, sobre todo, se sienten seguros de su relación con usted.

Comience a pensar en darle a su hijo una amplia gama de posibilidades artísticas. Pruebe con un pizarrón a la altura de su niño, una pizarra blanca con implementos lavables o preséntele un “ratón” electrónico y un juego para pintar sencillo del sitio de Internet de CBeebies.